TRES LECCIONES BIUTY (Y UNA DE ESTILO) QUE HE APRENDIDO EN VACACIONES

Las vacaciones son, claramente, sinónimo de descanso, paz, relajación… Eso incluye a veces el físico, la dieta, el estilo más o menos fashion que cada una tenga…Al final, si vas a estar de casa a la playa, de la playa a la piscina y de la piscina al chiringuito/ bar/ o sofá de tu casa, no tiene  mucho sentido esforzarse en mantener ningún tipo de dieta estricta ni, desde luego, tratar de llevar el estilismo perfecto. Tampoco lo tiene si estás monumento arriba, monumento abajo, viendo museos, subiendo y bajando calles…Es que no tiene sentido tratar de mantenerse! Seguramente vayas en chanclas o sandalias cómodas, ropa ligera, crema de sol y quizá un sombrero. Vamos, eso es lo que me pasa a mi desde que tengo memoria. En vacaciones me dejo un poco. Sigue leyendo “TRES LECCIONES BIUTY (Y UNA DE ESTILO) QUE HE APRENDIDO EN VACACIONES”

Huyendo de la leche

Como ya adelanté, me detectaron un mijica de intolerancia a la leche de vaca. No a la lactosa en general, sino a la leche de vaca. MUERTE para mi. De hecho, tendria que haberlo sabido. Una de las cosas que peor me sentaban en la vida era la leche con cereales (a los que también soy intolerante, btw). Era una BOMBA. Brutal, en serio, de querer llorar del dolor de tripa. Al final los desterré totalmente de la dieta… Casi mejor, son malísimos. Muerte a los cereales del desayuno. Sigue leyendo “Huyendo de la leche”

CUANDO EL VERANO SE TE VA DE LAS MANOS (Y AÚN ES JULIO)

Bueno, pues eso. Que es julio todavía, que aún no estoy oficialmente de vacaciones pero, aún así, voy notando cómo la alegría veraniega me ha invadido: que si barbacoa, que si casa rural con amigos, que si ahora visitita express a la capital de Europa la cerveza, que si fin de semana en La Rioja de vinitos… Sigue leyendo “CUANDO EL VERANO SE TE VA DE LAS MANOS (Y AÚN ES JULIO)”

MIS INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

 

Durante toda mi vida he tenido unas digestiones espantosas. Dolor abdominal fortísimo, gases, una tripa como de embarazada de cinco meses en cuestión de minutos después de comer. Quizá no siempre-siempre, pero sí seis de cada diez veces que comía. Por la noche el dolor ya era un infierno. Pero, aunque pueda parecer raro, yo pensaba que eso era lo normal. Sigue leyendo “MIS INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS”