¿TIENES UN OBJETIVO BIUTY? TÚ PUEDES CONSEGUIR TOOODO LO QUE TE PROPONGAS

Es curioso cómo en meses como septiembre o enero nos volvemos todos un poco loco haciendo listas de buenos propósitos que, trascurrida la borrachera inicial de motivación, quedan en absolutamente nada. No generan “adherencia”, pese a que sabemos que serán buenos para nosotros: hacer ayunos intermitentes, dejar el azúcar, no beber alcohol ni fumar JAMÁS, hacer ejercicio, quedar con gente… Yo siempre hacía listas de buenos propositos que nunca pasaban de eso, listas, entelequias en mi mente donde mi “yo ideal” tendría ganas de cumplir esos objetivos siempre y a todas horas bajo cualquier circunstancia y, sobre todo, de forma natural y sin esfuerzos.

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Pero mi “yo real” es bien distinto: más comodona, conformista y un poco vaguilla a ratos (decidme que también os pasa). ¡Y eso que me considero una persona súper constante y aplicada “en general”! ¿Por qué esta sensacion de deriva caótica nos invade y dejamos de lado nuestras grandes ideas por la comodidad de la mantita, la pizza y Netflix un buen libro? ¿Por qué no sigues el programa de ejercicio que te habías propuesto? ¿Por qué comes peor de lo que quieres? Si sigues haciendo listas y listas de cosas que quieres hacer (hablo especialmente de cosas relacionadas con belleza, fitness y rutinas de esta clase, pero vale cualquier aspecto de tu vida, laboral o personal) y NO las haces… ¿Dónde crees que está el problema? La respuesta a esta pregunta puede ser muuuuuy sorprendente.

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Yo antes escribía tuntunescamente una lista de lo que quería conseguir y ahí se quedaba, ni siquiera muy a la vista para tenerla súper presente en mi día a día. En enero y septiembre pensaba en algunos logros que me proponía conseguir (en un plazo de tiempo difuso) y punto. Os pongo por ejemplo esta lista que hice y que tenía por aquí guardada en un borrador para hacer un post (creo que no está ni acabada). Estos son los objetivos  biuty (en serio, tengo una vida, estos no son mis objetivos vitales en plan “serios”) que me marqué para 2020 en lo personal/autocuidado:

  • entrenamiento especializado en piernas y glúteos
  • comida sana: 2 cheat meals.
  • aprender a cocinar
  • luchar contra mis manchas
  • manicura y pedicura
  • cardiovascular

Hay muchas cosas que están mal en esta lista. Veamos. La leo ahora mismo y, aunque resuena vagamente con mi persona, no me dice mucho, es muy genérica, ¿cuántas mujeres más podrían tener una lista así?. Ese es el primer fallo, es muy poco concreta.  ¿Luchar contra mis manchas – exactamente cómo -? Aprender a cocinar: ¿haciendo el curso de Telva? ¿Viendo vídeos de YT? ¿Cuándo consideramos que he aprendido a cocinar?. Manicura y pedicura… pero si llevo años sin pintarme las uñas de los pies y me da igual, ¿por qué me propuse semejante sandez? Comida sana, ese agujero negro donde, si haces un buen ejercicio de argumentación, puedes convencerte a ti misma de que la manteca de cacahuete es MUY JELZY y que las galletas Digestive alivian el estreñimiento.

De hecho, creo que los elementos que componían mis propósitos pasaban a ser casi un motivo para fustigarme: dijiste que no ibas a fumar, y mírate, eres tan déeeebil, y encima bebiendo entre semana. Lo peor. Dijiste que harías cardio, y no has caminado ni 5000 pasos hoy, acabarás siendo una anciana con articulaciones como los clics de playmobil, todo por tu pereza…Ya estás otra vez comiendo hidratos guarros… Así. Ya he contado más veces que mi mente es una capulla. Total, que yo me digo a mi misma, ¿con lo aplicada que soy para algunas cosas, por qué sigo fallando en cosas que me propongo?. 

Pues bien, la clave está en el lenguaje, en la concreción. Digamos que hay que ir al meollo y dejarnos de propósitos generales inasumibles.Podríamos reformularlo así:

  • Entrenamiento glúteos: WTF. Por partes: buscar una tabla en internet (yo me suscribí a un programa de entrenamiento que resultó un poco caca, pero OJO, me puso en marcha y activó mi compromiso). Imprimir las tablas, estudiármelas, programar los entrenamientos e IR al ginamsio. Sí, así de rollo es. Quiero decir, si quería entrenar esa parte en concreto tenia que encontrar el método, hacerle espacio en la agenda (ah! no, el miércoles no puedo ir al gimnasio porque ya tenía este compromiso, toca recolocar y buscarle un hueco), y PLANIFICAR. No “ir al gimnasio” sin más, en mi caso eso no valía.
  • Comida sana, 2 cheat meal: ¿seguro que son solo dos? Yo no llevo un diario de comidas, pero ahora apunto los días que como mal (delivery, básicamente) marcándolo en rojo en la agenda. Esto me permite ver en mi calendario la progresión y darme cuenta de que NO estoy haciendo SOLO dos comidas trampa, sino probablemente seis a la semana. Normal no ver ningún progreso. Si hago un seguimiento sincero veré que como muuuchos más chitmils de los que creo y podré tomar mejores decisiones.
  • Aprender a cocinar: más bien debería ser algo así como “cocinar dos platos nuevos a la semana (o los que sean)”, que a su vez se desglosa en comprar los ingredientes, ir a hacer esa compra (saca un rato para eso), pensar con antelación en si tendré tiempo para hacer la receta. Qué rollo. Pero sí, haciéndolo así he cocinado algunas cositas nuevas últimamente, no muchas, la verdad. Esto también me hace pensar en hasta qué punto me interesa aprender a cocinar…
  • Luchar contra mis manchas: supone repasar la rutina facial, ver qué productos tengo, cuáles necesito, meter siempre la crema de sol en el bolso, el sombrero en la mochila… En fin. La lucha contra las manchas es la lucha contra el lado oscuro y requiere un montón de detalles molestos que, una vez automatizas, son mucho más fáciles, pero es que son cositas muy concretas que tienes que ir haciendo cada-puñetero-día-de-tu-vida o si no no vale para nada. Podría añadirse algo como ir al dermatologo, hacerme un tratamiento en una clínica…
  • Manicura y pedicura: pues simplemente me he dado cuenta de que no me interesa nada dedicar tiempo a esa tarea, tan simple como eso. No tengo paciencia para pintarmelas, esperar sin tocar nada y luego que la cosa me dure exactamente medio día decente. Mira no, lo borro de mi lista. OJO, otra opcion aquí sería pagar por tener las uñas presentables yendo a la manicurista, cosa que no soporto y me da grima, por lo que sí, veo que es algo a lo que no quiero dedicar ni tiempo ni dinero. FIN del fustigamiento. SOY LIBREEEE!

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  • Cardiovascular: lo mismo, así en abstracto. Seamos claros, no me van a venir unas repentinas ganas de correr por el parque o de hacer 100 largos en la piscina. No, eso a mi no me pasa. Hay que cuadrar de nuevo qué es cardiovascular para mi y qué estoy dispuesta a hacer. Por ejemplo, para hacer los malditos 10.000 pasos al día (que ya sé que es una cifra invent), debido a mi situación de sedentarismo máximo, tengo que sacar varios ratos de caminar por mi casa: cuando hablo por teléfono, después de comer, al levantarme…A veces camino hora y media o dos horas por mi casa SOLO para no estar sentada todo el día. O bien me toca reservar y pagar pista para hacer deporte con amigas (planificado con una semana de antelación), o me supone levantarme antes para hacer 40 minutos de cardio por la mañana antes de trabajar… No sé, cosas así. A lo que me refiero es que no pasa solo, no llega el momento de acostarte y mágicamente he tenido un dia activo lleno de “ejercicio cardiovascular” que hice sonriendo beatíficamente y sin sudarlo si no he puesto de mi parte para ello (buscar el momento, prepara la ropa de deporte, etcetcetc). Con estas cosas no creo en la improvisación.

¿Veis por dónde voy? Si no haces una compra semanal, con el coñazo del desplazamiento y de hacer los recados y cocinar, dificilmente “comerás sano”. Si no bloqueas tu tiempo para el deporte, lo dedicarás a otra cosa que te requiera poco o nada. Si esperas que tu rato de hacer ejercicio coincida con tu pico de motivación, no lo harás nunca. Al grano, señoras. Si hay cosas que queréis hacer, no vale con apuntarlas en la lista mental, de verdad, sentaos 5 minutitos a ver CÓMO lo vais a hacer, siendo realistas pero conscientes del propósito y de las mini-metas que componen vuestro plan.

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Parece un bajón, pero no lo es, en serio, es un enfoque súper poderoso, porque controlas lo que quieres y sabes exactamente qué hacer para conseguirlo. A mí actuar así me está dando muchiiiiiiísimas satisfacciones últimamente. Por ejemplo: he mantenido mi rutina de entrenamientos la mayor parte de las semanas (esta por ejemplo ha sido muy desastrosa, pero por no descansar) a base, principalmente, de madrugar y no confiar exclusivamente en las tardes para hacer deporte, ya que suelo estar MUY cansada (el resultado es que muchos dias acabo entrenando dos veces, eso que me llevo), he iniciado una nueva actividad semanal comprometiendome con ella (pagando y sometiéndome al horario impuesto por la profe, ya os conté mi triste y absolutamente pro-capitalista teoría de que pagar por algo te compromete) y lo he aplicado tambien a cosas como la vida social, por ejemplo reservando ratos concretos para llamar por teléfono, mandar correos o whatsapp retrasados y quedando con la gente si prometí que lo haría (qué me gusta a mi cancelar planes aunque luego me sienta fataaaal).

¡Os animo a probar este enfoque!

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