CÓMO ORGANIZO MI RUTINA DE EJERCICIO EN CASA

El otro día mencioné en este post que había adaptado la rutina de ejercicio a esta nueva normalidad, pero lo expliqué muy de pasada contando aspectos más generales de la rutina de cuidados de estos meses. Quizá estaría bien contaros un poco más qué he hecho durante estos tres meses y por qué unas cosas y no otras se adaptan a mis necesidades. Puede que a alguien le sirva.

Al principio, como bien recordáis, el tema del confinamiento era muchísimo más estricto, no se podía siquiera salir a caminar, lo cual limitaba bastante en teoría. Pero personalmente he de deciros que eso no me cambió mucho porque, lamentablemente, yo ya caminaba bastante poco desde hacia tiempo. MUY, muy poco (y por eso en parte perdí mi forma física). Diría que, de hecho, como durante esas semanas de total encierro tuve tiempo para usar la cinta que tengo en casa, caminaba mínimo una hora al día en la cinta y usaba mi triste stepper de decatlón (de cuya efectividad tengo serias dudas, la verdad, pero bueno, me ponía alguna serie y al menos movía un poco las piernas) cosa que no hacía antes. Es decir, creo que lo que es moverme a nivel general me movía incluso más que antes (a excepción de la parte puramente de ejercicio). No mejoré mi forma física, nada más lejos, pero tampoco cogí peso. Eso sí, notaba mucha más flaccidez y celulitis. Un rollo :(. No ayudaba el picoteo nocturno, todo sea dicho. Yo lo que más notaba aquí era la falta del gimnasio, la notaba muchísimo, el tema pesas es irremplazable (he perdido mucha, mucha fuerza). También daba clases de otro deporte un par o tres veces a la semana y lo echaba mucho de menos. Eso me desmotivaba. Si ya de por sí podía hacer poco, pues tenia cada vez menos y menos ganas de entrenar.

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Sinceramente, notaba que podía esforzarme más, tenía a mi favor una cantidad ingente de horas al día. Solo que no sabía bien cómo aprovecharlas. Sí, ya sé que surgieron gurús de debajo de las piedras: clases online everywhere, videos en YouTube, directos en Instagram, etc., etc… Pero gran parte de todo eso siempre ha estado ahí y jamás en mi vida he sido capaz de hacer ejercicio en casa usando esos formatos. Mi problema era otro, visto ahora a la luz de los acontecimientos, y venía de la sobrecarga de información y opciones (al margen de la absoluta pereza que da ponerse a hacer deporte en casa, sitio que normalmente asocias al descanso, la familia…). La conocida como paradoja de la indecisión o del asno de Buridán. Hay tantas opciones que no sabes qué elegir: abres YT y hay miles, MILLONES de videos de hiit (no voy a discutir si es hiit o no, o si el “hiit” de las youtubers es efectivo, hiit, dejémoslo ahí), de rutinas de glúteos en 7 minutos (sin peso), de cardioworkouts 600 calorías en media hora y cosas que no me llamaban nada de nada (y que no me trago). Entonces empiezo a hacer el famoso scroll tratando de encontrar un vídeo que me llame y, cuando me quiero dar cuenta, ya han pasado veinte minutos del los 40 que me había propuesto hacer deporte. Era, para mí, una grandísima perdida de tiempo (no de dinero, porque ya sabemos que es gratis). Alguna vez a lo largo de mi vida, aisladamente, hice ejercicio en casa, pero no ha sido algo sostenible, era algo súper puntual. Y ahora todo indica que mi gimnasio tardará en volver a abrir, por lo que había que cambiar el enfoque y ver cómo hacer deporte en casa podía pasar de ser pesadillesco a ser medio apetecible.

Así que, rebobino: yo quería hacer más deporte, pero no sabía bien qué. Había millones de opciones, pero ninguna creaba adherencia. Entonces, de repente, descubrí que la aplicación/programa creado por el buenorrísimo marido de Elsa Pataki ofrecía 6 semanas de prueba. Bueno, pues me suscribí, total, era gratis. ¡Y resulta que me gustó! Yo es que estoy hecha para seguir órdenes y no tener margen de actuación por mi cuenta (en lo que se refiere al ejercicio, se entiende): si me pongo a pensar si lo hago o no lo hago, si busco algo mejor… al final no hago nada de nada. Siempre es mejor un entrenamiento imperfecto que ningún entrenamiento, recordad. Así que me adentré en este mundo de gente mazada y de aspecto feliz que me da gritos desde la pantalla del ordenador mientras yo les obedezco sin chistar y sintiendo que ese dolor es bueno para mí (cual distopía orwelliana).  En ese programa tienes un video diferente cada día(con su calentamiento y cooldown correspondiente, hasta en eso han pensado), no tienes que elegir qué haces, que ellos te lo dicen. Varía tipo de entrenamiento, monitor, duración… unos me gustan más y otros menos. Alguno no me va nada, pues ese día hago otro, busco en el browser, y escojo lo que sea, no tardo más de 30 segundos porque ya conozco perfectamente las modalidades y sé qué esperar de cada entrenador. Todos son entre 25 minutos y una hora (la mayoría son unos 30-40 minutos), depende un poco del nivel que escojas. Y ya está, simple, sencillo y maravilloso. También dan menú diario, meditaciones, entradas a un blog que no está mal…pero paso bastante de esa parte, no la aprovecho. Las recetas tienen una pinta estupenda (tipo coco-cacao- banana proteine smoothie), pero os mentiría si os dijera que las hago. Me gustó tanto y me enganchó tantísimo que, transcurridas las seis semanas de prueba,  me uní. Ahora lo que hago es que, o bien meto este entrenamiento por la mañana (y por la tarde hago el siguiente del que os voy a hablar) o bien hago este solamente si estoy especialmente cansada, como forma de moverme. Fundamentalmente es ejercicio cardiovascular (burpees y bear crawls horribles) pero yo en este momento de la vida, necesito meter algo así. Negativo: abusan de los saltitos en algunos entrenamientos, pero como es adaptable, con no saltar, vale, sigue siendo un buen ejercicio. Positivo: todo, se adaptaba perfectamente a mis necesidades y las sesiones no son tan largas que te aburran, cambian cada día, tienen incluso yoga o pilates…

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Emily Skye: los australianos son gente superior

Durante las primeras semanas lo combiné con la aplicación de una entrenadora australiana (¡otra!) que estuvo bien pero que me parecía un pelin flojilla y decidí no renovar cuando se me terminó la suscripción. Hacia cardio por la mañana y esta que os digo por la tarde, que era más tipo “pesas”, sin llegar a serlo, pero en general muy correcto todo. Además, que solo tenía pesas de 3 kilos en mi casa, por lo que no necesitaba más. Después de esta me he suscrito a la de Alexia Clark, que cumple bastante con mis requerimientos: cuelga 5 entrenamientos a la semana y puedes adaptarlo para que duren una hora o media hora, según las ganas o el tiempo que tengas. Los divide de lunes a viernes en: tren superior, inferior, uno o dos días full body y un quinto rollo Challenge. No lo sigo al pie de la letra, soy más de hacer dos días pierna, dos días de tren superior, pero si veo que los ejercicios me cuadran, hago el que toque. Eso sí, guardo en favoritos los que más me encandilan y así, si un día no quiero hacer el que me toca (o es fin de semana, cuando no cuelga ejercicios), tiro de archivo. Se quema una barbaridad, ya que son intensos (varias series sin descanso, etc). Necesitas bandas elásticas y pesas, pero muchos ejercicios son con el propio cuerpo.  Tiene también recetas y cosas que no he mirado mucho porque realmente solo la uso para el ejercicio. No es una tabla de fuerza para muscular, ninguna de estas aplicaciones sustituye una rutina de gimnasio como dios manda para coger volumen, pero desde luego puedo deciros que funcionan y que me veo mucho mejor que antes del confinamiento (abdomen más fuerte, más fina en general). Además, ahora que tengo un gimnasio casero mucho más completo, ya que añadí elementos paulatinamente, puedo hacer mucho más retantes los ejercicios.

 

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Impone, lo sé. 

Y así es como estoy funcionando ahora mismo. Para mí todo son ventajas: lo hago sin saltarme el confinamiento, no he tenido que recurrir a correr (no me gusta) y es un sistema que podré mantener a largo plazo y que, ADEMÁS, ha dado resultados notorios. Evidentemente, tiene sus pegas: cuesta dinero y es difícil que la gente hoy en día esté dispuesta a pagar por nada, ya que hay tanta oferta gratuita que tienen que ofrecerte algo realmente bueno o muy diferente para que sientas que obtienes valueformoney. En mi caso no es así. Primero, el que algo sea gratis no quiere decir que sea mejor o que se adapte más a ti. Hay mucha morralla en la red y es difícil ser consistente o saber qué elegir entre tantos vídeos casi idénticos. Y por otro lado, a mí lo de pagar me compromete. Ojalá no fuera así, eso que me ahorraría, pero invertir en estas cosas me recuerda que para mí es importante hacer deporte y que mi yo del pasado decidió incluso pagar una mensualidad con ese fin (sea gimnasio o aplicación para el móvil, es un poco la misma idea), por lo que mi yo del presente se obliga a hacer el entrenamiento del día, aunque llore. Con los vídeos de you tube no sentía ese compromiso y yo dejada a mi libre albedrío soy fatala.

A todo esto, como me he propuesto recuperar mi neat, intento hacer cada día 13.000 pasos. No es mucho, pero teniendo en cuenta las circunstancias, me doy con un canto en los dientes si lo consigo. Fin.

¡Esto es lo que hago ahora mismo! Espero que os haya servido.

 

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