¿QUÉ PASÓ CON MIS PROPÓSITOS DE 2019?

Recapitulemos. El año pasado, en este post, contaba yo mis buenos propósitos de año nuevo y lo megacontenta que estaba y blablabla. Pero… ¿cuánto me duró esa ilusión-fuerza de voluntad? ¿Soy una mujer de palabra?

Hagamos un pequeño repaso a lo que me dije que haría y a lo que he hecho en realidad. ¡Sorpresa-sorpresa!

  • Apuntarme a pilates: ¡lo hice! ¡sí! y estuve unos cinco meses yendo religiosamente (casi) cada semana un día a pilates máquina. Tenía unos abdominales de acero y mejoré la postura. Me gustaba bastante y me gustaría retomarlo. Lamentablemente, tuve que dejarlo. Donde vivo ahora es RIDICULAMENTE CARO. Y tampoco tengo tanto tiempo ni tanta comodidad para ir, por lo que lo he sacrificado. Si tengo que ser totalmente sincera (que entiendo que sí), las clases me aburrían un poco, pero en realidad compensaba, al ser solo una hora a la semana. No obstante, no es una actividad que crea que pueda hacerse de forma aislada en mi caso, no es suficiente para estar en forma al nivel que yo lo hacía. Mi monitora estaba buenorrísima y seguramente hacia mil horas a la semana, pero una o dos horas no basta para mantener el cuerpo que a mi me gusta, pero mejora mucho otras cosas, es un buen complemento, en definitiva.  Lo recomiendo muchísimo, aunque no me volví muy flexible, he de reconocer.

 

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  • Dejar el azúcar lamayorpartedeltiempo: pues bueno. Este objetivo era un poco tontaina porque “la mayor parte del tiempo” es un concepto nebuloso y oscuro que me permitía hacer muchas trampas cuando me daba la gana. Sí, evitaba el azúcar cuando me venia bien, pero también me ponía dos sobres de azúcar moreno en el café latte cuando me parecía oportuno. Cuando no me daba por mermeladas (artesanas pero a base de puro azúcar) o por “Smoothies” preparados con sirope. Así que no, no lo he cumplido. Es cierto que no tomo muchas salsas precocinadas ni alimentos de esos con azucares ocultos, pero no es plan. Ayer me compré stevia y voy a ponerme más seria con esto.

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  • No merendar comida chunga: psé. Más o menos. Ahora meriendo un buen batido de proteínas (al que a veces echo semillas de lino, sésamo, avena o un plátano) antes de entrenar. Pero no os engaño, ha habido días en que he llegado a casa y me he encalomado un bocadillo de chorizo con su pan (de masa madre, siempre cuqui) y mantequilla (que no se diga). Así que no me imaginéis merendando como un pajarito, porque nope. La cosa es que a veces como  a las 13 en el trabajo y claro, a las 17’30 me comería cualquier cosa y es lo que acaba pasando.
  • Cenar ensaladas gigantes: no todos los días, pero lo hago. Aunque suelen ser ensaladas un poco aburridas, echo de menos mayor variedad de ingredientes, aunque creo que este año experimentaré más. De todas formas no lo hago todos los días, a veces ceno cosas más contundentes, pero creo que está bien si he entrenado duro. No creo que sea necesario cenar siempre ensalada, en cualquier caso. Echo de menos los aguacates, eso sí.

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  • ¿Ayunos? JAJAJAJAJAJAJA. De todas formas ya expliqué aquí porqué no me iban genial y, de acuerdo con Sasha fitness, al parecen no son muy buenos para las mujeres por un tema relacionado con las hormonas.
  • Caminar: la primera parte del año sí, a veces iba y volvía a casa andando del trabajo. Me gustaba muchísimo y solo ahora, que apenas puedo caminar, me doy cuenta de lo genial que me venia meter unas dos o tres horas de caminata a la semana. En fin, una pena, per tengo que buscar alternativas.
  • Dejar de fumar totalmente: lo cumplí hasta abril, cuando me despendolé y volví a fumetear (fumetear: fumar cuando bebes o quedas con amigos, no tener nunca tabaco en casa y nunca comprarlo de forma continuada, es decir, ¿sales y te apetece fumar? Pues compras un paquete en ese momento que normalmente se pierde a lo largo de la velada…). Lo he dejado a principios de diciembre (oooootra vez).

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  • Beber menos: bebo mucho menos. Que tampoco es que me cueste mucho. Solo que el día en que tomo un par de copas me levanto con una resaca tan tremenda e inmerecida que no me parece que el karma haya entendido que estoy tratando de ser sana y beber menos. No debería castigarme así, debería premiarme con resacas ligeras de las que te dan para ir de brunch con amigas, no con resacas asesinas que te dejan baldada en la cama día y medio comiendo basura y llorando tus penas.

Así que bueno, ya veis. Regulinchi. Me pongo un 6’5 solo porque bastante duro ha sido este año ya y porque algunas cosas sí que las he cumplido, pero en realidad queda mucho por mejorar. Esta semana me toca pensar propósitos para 2020 (sí, voy con retraso).

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