QUÉ PASÓ DURANTE MI SEMANA DE SANTIDAD

La semana pasada, en que me lo estaba tomando súper en serio sí o sí, sin opción, me ha servido bastante para hacer algunas observaciones dietiles y llegar a algunas conclusiones muy interesantes. Os cuento qué ha pasado.

Lo primero, la motivación es TODO. Si tienes un buen motivo, créeme que vas a ponerte a tope, porque tienes toda la fuerza de voluntad que quieras. Es que no hay más, el resto son excusas, y yo tengo para aburrir. Si quiero, puedo. Ahora, el motivo para ponerse tiene que ser verdaderamente importante y no difuso (tonificar para el verano, por ejemplo, ¿hellooo?). Os puedo asegurar que soy de naturaleza disfrutona con la comida y me cuesta mucho renunciar a comer lo que me gusta. Nunca lo he hecho porque nunca lo he necesitado, más o menos estaba en mi peso, kilo arriba kilo abajo, y normalmente a nada que hacÍa reajustes me reencontraba a mí misma (un par de días comiendo bien bastaban para compensar). O sea, el músculo de la renuncia lo tengo muy poco trabajado. Pero ¡ay amiga cuando hay que sacarlo a relucir en plan a la desesperada!. Se hace, SE HACE. Así que mi conclusión es que si quieres cambiar tus hábitos y gustarte más, reflexiones realmente los motivos y encuentres eso que va a moverte del sofá y a mantenerte on fire una buena temporada. Pero sinceridad con una misma ante todo. Si realmente no estás muy dispuesta o estás pasando por una mala racha, mejor dejarlo para más adelante y no forzar. Recuerda que no es una dieta, solo deshinchar.

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Segundo, puedo estar sin beber alcohol y socializar sin problemas. A veeeeer, que parezco una borrachuza. Y no, voy a explicarme. No hay porqué caer en la inercia de pedir una caña si no te apetece en el fondo, cosa que a veces hago por seguir al resto y no ser la rara que pide agua. Esa es la primera lección. Y segunda lección, si toca ponerse en serio con la dieta, se puede estar perfectamente a base de cocacolas zero, aguas o limonadas. No me ha supuesto ningún trauma, la verdad. De hecho, lo prefería la mayor parte del tiempo. Actualmente bebo alcohol muy de vez en cuando (por motivos que no tienen nada que ver con la dieta, digamos que son ajenos a mi voluntad, pero los estoy aprovechando a mi favor) y no me he muerto ni he perdido habilidades sociales. SI ESTAIS EN MODO SANO, pensad muy mucho lo que bebéis y si os compensa.

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Por otro lado, estos días he disfrutado muchísimo con la comida. De verdad. He probado un par de restaurantes riquísimos (todo muy instagrammer green-eco-organic, petardeo máximo): ensaladas buenísimas, pescado al horno con unos aliños naturales brutales… Mmmmmm, me ha encantado TODO. Luego en casa, pues ni tan mal. Ensaladas de tomate con huevo duro, queso fresco, pepino…; crema de calabacín (lightttttt), pescado a la plancha… No sé, me apetecían unos días de comer sano, de no acostarme petada, de estar bien de la tripa. Lo he agradecido, llevaba demasiado tiempo comiendo regular (cosas que me sientan mal).  A mi madre, con quien estaba pasando unos días, le ha hecho muchísima gracia cuidarnos juntas y coger el tren de la semana sana conmigo. Pero, extrañamente, hay cosas que no me quito ni aunque me fuercen: mi jarra cervecera de café con Nesquick o Colacao por la mañana…  ni aunque me paguen la dejo de tomar. Y aún así, ¡progreso adecuadamente!

¡Y sí! Llegué genial a mi evento, me veía y me sentía genial, muy satisfecha con la semana previa y… ¡RADIANTE!. MERECIÓ MUCHISIMO LA PENA hacer unas renuncias previas. Os animo a tope a hacer una semana de piboneo máximo. ¡No será raro que se conviertan en dos o tres cuando veáis lo bien que os sentís!.

P.D.: El deporte me ha fallado. No tuve tiempo apenas de ponerme y estaba bastante cansada. Hice exactamente dos días de deporte, lo cual es poco para lo que que suelo hacer y muy poco para mis objetivos, pero sirve para ilustrar que la dieta es el 80% de todo. Tomémoslo pues como experimento sociológico (yo debería ser comercial y dedicarme a vender milongas a la gente XD). Y fumé algunos pitis, lo cual demuestra que lo de fumar de vez en cuando no está vinculado con el alcohol, y por tanto lo del fumeque es puro vicio ansioso. AJ.

P.D.2: Mi sufrido padre me invitó a cenar ayer y me puse como el Kiko. Con tal de  darle gusto…

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