LA CLAVE DEFINITIVA PARA PONERTE CUALQUIER TOP

Hace ya un tiempo, tuve una iluminación biuty bastante fuerte. Fue algo de lo que yo no me había dado cuenta antes porque no sabía que podía pasarme a mí o que yo podría lucirla como lo hacían otras personas. Esa iluminación fue comenzar a trabajar, apreciar y cuidar mi espalda.

Ya he hablado de sobra de mi patética prehistoria gimnasiera y de la época de pensar que la clave para que la ropa me quedase de pibón total era estar palermizada. Lo que viene siendo una adolescencia y una veintena, como la de tantas chicas, en la que crees que lo que te va a hacer estar mejor es perder peso o algo así (cuando obviamente, estás en tu peso perfecto). Pero luego, a la hora de la verdad, como soy una chica bastante normal (no una persona alta, esbelta y de naturaleza famélica), lo de estar delgada pues pséeeee, tampoco es que me cambiase mucho… que no, que no era eso. No me veía ni especialmente favorecida ni muy mejorada. A todo esto, yo seguía con mis rutinas full body sin peso en el gym, unas tres veces por semana o así, pensando que cumplía (pero que el deporte no servia para nada y todo ese rollo).

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La cuestión es que, cuando empecé a tope con el gimnasio, obviamente dividía los días en tren superior y tren inferior, generalmente dando algo más de prioridad al inferior, pero descubriendo que, sorprendentemente, era bastante entretenido trabajar la parte superior de mi cuerpo. Antes no le dedicaba nada de atención, no fuera a ser que cogiera DEMASIADO VOLUMEN (ese unicornio). Pero el caso es que, trabajando al dos días en semana (y sin matarme mucho), empecé a ver cositas, cositas que me gustaban.

Antes he hablado de la espalda en general, pero desde luego no fue lo único que mejoró ni lo primero que aprecié (por una cuestión que tiene que ver con que aún no giro la cabeza 180º): por ejemplo, me empezaban a gustar mucho mis hombros, una cosa loca. Me hacia gracia subir los pesos y que se marcasen los músculos (sí, ya era como los cachitas de gimnasio). Pero luego, en ropa no-de-deporte, no me veía músculos marcados en plan Hulk, simplemente me notaba con formas más chulas. La ropa me quedaba mejor, los tops especialmente. Y si eran sin mangas, mejor. Y eso que mis brazos nunca jamás me han gustado mucho. Pues ahí estaba yo, con mis bodies diminutos enseñando cacho. ¿Qué me estaba pasando?.

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xss0tumblr.com

 

Pues que la musculatura, bajo mis carnitas, se marcaba más, se veía firme y había cogido una forma que a mí, personalmente, me gustaba bastante, especialmente en hombros y tríceps, pero también en la espalda. Fue sorprendente y creo que fue una de las bases para el cambio físico que experimenté en esa época. Recordad que la espalda nos sostiene (no exactamente, pero yo me entiendo) y contribuye a tener un buen core o centro corporal y ayuda a nuestra postura, que tiene mucho que ver a su vez con nuestra presencia en el mundo. No es igual ir encorvada y hecha un ovillo que ir erguida, caminando con el esternón hacia delante, como dice una monitora.

Cuando dedico un día a la parte de arriba, me centro mucho en hombro (favoreciendo el levantar mancuernas de frente, no de lado), espalda en parte superior (me explico de pena) e inferior (las lumbares quedan de lujo un poco marcadas y compensan el trabajo abdominal) y tríceps. Prefiero muchas repeticiones con un peso moderado, pero no ridículo. No os engañéis con eso, si no notáis nada es que no estáis haciendo nada, tiene que costar un poquito. En cambio, no trabajo apenas pectoral ni bíceps, ya que considero que en mi caso no es necesario llevar a cabo un trabajo especifico para músculos tan pequeños o que no quiero desarrollar. Aún así a veces hago un ejercicio o dos de este tipo.

Uno de los principales errores  a la hora de afrontar el ejercicio es olvidarse de la importancia que tiene esta zona del cuerpo. Es fundamental. Yo presto cada vez más atención a esta parte: es donde antes se deja sentir la edad en las mujeres, ya que lo trabajamos menos que las piernas casi de forma natural (con las piernas nos movemos, subimos escaleras…) y cae de forma irremediable. Hay que hacer ejercicio para fortalecerla, para sacar forma bonita (si os apetece), pero en general, por la postura y por la confianza que da. Os sentiréis más fuertes y os dará una seguridad brutal que puede llevaros a poneros ropa con la que antes no os sentíais cómodas. Además, si queréis una tripa plana no tiene mucho sentido no trabajar el torso al completo. Es complicado que ensanchéis y hay que levantar unos pesos muy elevados para marcar en exceso…

¡Probadlo YA!

 

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