¿POR QUÉ CUIDARSE?

El otro día estaba yo muy ufana en la oficina departiendo con mi compañero de despacho sobre las sorpresas y sinsabores que nos podría deparar nuestro trabajo. Estábamos totalmente apasionados, abstraídos y extasiados cuando, de repente, a mi compañero le cambió la cara y me dijo algo como: ¡qué asco das! Siempre comes TAN sano…. Claro, yo había sacado mi tupper con ensalada completa (ñiñiñi) y un zumo de alcachofa (esto es de súper, y sospecho que no es tan sano como yo quiero creer, pero está demasiado bueno como investigar qué contiene, al menos de momento…) y él, que normalmente come algo tipo espaguetti o YateKomos, sintió ganas de asesinarme por ser tan Doña Perfecta (todo en plan metáfora).

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Las modelos de VS no preparan tupper

 

Et bien… ¿Cómo os explico? Mi colega tiene como 25 años, está jovencísimo, lozanísimo y hace como 20 horas de crossfit a la semana. NO ENTIENDE que me guste comer tan sano entre semana . Aquí pasé a explicarle en modo mami: pequeño saltamontes, tú ahora eres joven, llegará un momento en que tus digestiones no serán tan buenas, tu metabolismo se ralentizará y tus resacas durarán medio año. Le dio bastante igual y siguió mirándome  con desaprobación, negando con la cabeza (luego saqué el chocolate negro en plan “soy súper canalla yo también, no creas”, pero mi imagen ya se había visto comprometida).

Pues mira, yo no le voy a dar la chapa al muchacho porque no procede, pero realmente creo que comer sano es MUY IMPORTANTE. A ver, no nos volvamos locos, evidentemente no pasa nada por hacer excepciones, darse caprichos y demás, pero hay cosas de fondo, como abusar de las harinas refinadas, las grasas chungas y el azúcar que, de verdad, creo que son seriamente malísimas para la salud. El problema es que, en mi opinión, las personas nos solemos dar demasiados caprichos culinarios e infravaloramos el aporte calórico de lo que comemos. El otro día estaba curioseando en el supermercado unas galletas gochísimas y cada galleta contenía unas 120 calorías. Eso podría ser casi el 10% del total de calorías de una persona que quiera adelgazar. UNA GALLETA. Y luego, además, es que la caja de galletas está llena, pero llena, de basuras varias que no sé ni lo que son (o que, desgraciadamente, sí lo sé: aceite de palma y grasas hidrogenadas).

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Esto no va, en absoluto, de engordar/adelgazar/celulitis o cualquier aspecto más o menos superfluo del aspecto físico (en tanto estemos sanas, por supuesto). Es que creo que hay cosas que son verdaderos venenos para el cuerpo y que, cuanto menos las tomemos, mucho mejor. Y ya si quieres perder peso, apaga y vámonos: no te engañes con pseudo barritas sustitutivas (¿qué narices lleva eso?) o con “comer solo un trocito”. En serio, ya lo sabemos todos, no es nada nuevo: hay que evitar al máximo la basura que no alimenta y que, encima, te deja híper hambriento. Es una pena haberme dado cuenta de esto ahora y no hace años, cuando me empeñaba en comer productos light para compensar las galletitas, las pizzas varias o los helados a cholón que me metía fijándome solo en las calorías y obsesionándome con compensar. Las calorías dan absolutamente igual.

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¿Hay que hacerlo todo siempre bien? Mi filosofía (me repito más que el ajo) es que no, ya que es muy difícil y desgasta nuestra exigua fuerza de voluntad, pero conviene elegir bien nuestros pecados para que la penitencia no sea excesiva (yo y mis círculos virtuosos de hacerlo bien a partir del lunes, jiji). Mi compañero, por ejemplo, no ve que yo, los fines de semana, me harto de comer pizza (por decir algo), compro los mejores y más grasientos quesos que veo en el mercado, el pan más gocho y denso que encuentro y que lo riego siempre con un buen vino. No ve si me tomo un delicioso postre casero o si me tomo un gintonic con mis amigas. O si me voy de vermuts alegremente y a discreción. No lo ve porque eso no es lo que hago la mayor parte del tiempo durante mi rutina espartana de entresemana. Él cree que soy doña Perfecta, la del tupper verdoso y la comida aburrida. Nada más lejos…

Lo que tampoco ve, por cierto, es que, poco a poco, él también dejará de tolerar tan bien toda la basura que se mete al cuerpo. No os dejéis engañar: comer sano, cuidarse, merece muchísimo la pena. Estáis preparando vuestra salud del futuro.

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