CUANDO EL VERANO SE TE VA DE LAS MANOS (Y AÚN ES JULIO)

Bueno, pues eso. Que es julio todavía, que aún no estoy oficialmente de vacaciones pero, aún así, voy notando cómo la alegría veraniega me ha invadido: que si barbacoa, que si casa rural con amigos, que si ahora visitita express a la capital de Europa la cerveza, que si fin de semana en La Rioja de vinitos… Se me ha ido un poco de madre la cosa. Por muchos motivos. Primero, no pude seguir mi nueva dieta de persona intolerante que come si fuera una modelo de instagram ( batiditos verdes y mucho humus). En serio, es bastante duro no poder tomar cerveza, ni pizza, ni queso de origen desconocido, ni trigo ni naaaaada. Encima con amigos y dando explicaciones constantemente de que no eres una imbécil de la new age culinaria ( en plan Gwyneth en su época paleo), sino que, de verdad, tienes un problema digestivo. Y luego pues ya en general, que aunque te quites muchas cosas que te sientan fatal, si te comes como medio queso de oveja de una sentada pues tampoco es que estés precisamente cuidándote. Tampoco ayuda beber vino a discreción.

https://glutendude.com/celebrities/gwyneth-and-gluten/
persona molesta
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Base de mi dieta

 

La cuestión es que esto no puede ser. Volví a ponerme a tope con el gimnasio en abril, tras mi mudanza, tuve que viajar muchísimo por trabajo, con lo que me ha costado ser constante y recuperar lo que era mío antes de abandonarme totalmente allá por el verano de 2016… No me hace ilusión tirar todo el trabajo hecho hasta ahora. Pero tampoco puedo plantearme ningún tipo de reto-dieta en vacaciones, nope, no va a pasar. Es solo un mini plan de contingencia para no volver flotando como una boya desde mi isla vacacional. Veamos:

  • No hay porqué comerse toooodo hasta el final: cuando pido en restaurantes o como fuera de casa es como que siento la obligación (quizá porque he pagado por esas delicias) de acabar absolutamente todo aunque esté a reventar. Quizá no es necesario y me pueda ahorrar una digestión mutante.
  • No voy a hacer mal todas las comidas: no hace falta entrar en modo fromlost, en plan, “como estoy de vacaciones, me da igual todo y como fatal todo el tiempo”. Hay comidas que, de hecho, prefiero hacer sanas, como el desayuno. Voy a cerdear SOLO una comida al día. Mi momento favorito suele ser la cena.
  • Intentar, a falta de gimnasio, llevar una vida activa: el senderismo es mi nuevo amigo. Sé que suena muy a deporte de abuela (no se ofendan los senderistas), como de persona que sale a andar, pero recuerdo aquel año aciago que pasé en París, caminando como si no hubiera un mañana por la ciudad, y no solo adelgacé (comiendo bastante mal, todo hay que decirlo), si no que me subió el colesterol bueno (¡?). Andar es bien, señoras, hay que hacerlo más.
  • Y ya. No hay cuarto punto. Estamos en vacaciones: este es el cuarto punto, de hecho. No hace falta abandonarse del todo (sobre todo si, como yo, técnicamente aún no has empezado las vacaciones) pero sinceramente, tampoco estamos para hacer grandes esfuerzos, que bastante duro es ya el resto del año. En septiembre volvemos a cuidarnos y punnnnnto.
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Pinterest

 

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